martes, 27 de enero de 2015

Proyecto Teatral Tadrón - Actuación y Montaje

Este año empezamos el primer miércoles de Marzo con seis clases especiales: CURSO DE ACTUACIÓN DESDE LA MÁSCARA.
"La máscara produce efectos mágicos porque apenas colocada modifica el cuerpo, la actitud, la gestualidad, la marcha, el salto, el ataque, la danza... y entonces transporta la expresividad a otro nivel en que la cotidianeidad queda borrada. Durante éste tiempo, uno no es otro: sólo juega a serlo; y como tal personaje jugado, juega a vincularse con los otros, lo que auténticamente produce un fortísimo vínculo jugado."
"Escrito en el escenario", Juan Carlos Gené

Cantidad de clases: 6
Duración de cada clase: 2.00 hs
Profesora: Gabriela Villalonga
Día, horario y fecha de comienzo: Miércoles de 20 a 22 horas - MARZO 2015
Lugar: Teatro TAdrón - Niceto VEga 4802
La hipótesis desde la que trabajamos es la siguiente: “La máscara desenmascara” y lo que desenmascara, son los impulsos para poder jugar.
Las técnicas que ofrecemos son vías de acceso para el registro de los impulsos, su origen y vehiculización en acciones óptimas según las circunstancias de la escena.
Cada técnica esta imbricada, articulada con las otras. Se integran durante cada clase porque retomamos, al comienzo de cada una, la técnica trabajada en la anterior. Esto es a los efectos de lograr, desde diferentes planteos, diferentes corporalidades que permitan a cada integrante del grupo, desplegar las posibilidades que tiene de accionar desde sus impulsos, optimizando la expresión, en función de su objetivo en la acción.


viernes, 4 de julio de 2014

NOTA EN EL DIARIO "TIEMPO ARGENTINO"

 

 

“En teatro la simultaneidad es muy alegre”

14.06.2014 |
GABRIELA VILLALONGA, ACTRIZ Y PSICÓLOGA SOCIAL


–Estás en tres obras al mismo tiempo. ¿Cómo se doblega de esa manera la cabeza de un actor? 
–La experiencia de la simultaneidad es vertiginosa, muy alegre, porque los actores somos felices actuando. A veces me lleva un tiempo, en casa, destinarle un lugar específico y estable a los objetos de cada personaje que no dejo en las salas de teatro. 
–¿Qué te atrapa de cada propuesta? 
–Doña Rosita es un desafío porque tengo que trabajar con el paso del tiempo en ella. Además, ésta Rosita espera nada menos que al Don Juan. Rodrigo Cárdenas integró los mundos de Lorca y Moliére en uno nuevo. En Díptico Kafkiano, me siento muy involucrada con la crítica social del autor. 
–Te dedicás a la formación de un teatro grupal. ¿Cómo se construye una estética de grupo? 
–La Psicología Social me dio un montón de herramientas para cualquiera de mis roles. Las clases son para los que sientan el deseo de actuar y desarrollarse. 
–¿Cuáles son tus objetivos como docente? 
–Los objetivos son: transitar diversas técnicas de actuación, trabajar con diferentes dramaturgos, habitar una práctica teatral, elegir un texto y comprender los motivos de dicha selección. 

Gabriela Villalonga se presenta en Las Demas (viernes a las 21 hs. en Timbre 4, México  3554) Doña Rosita y El Don Juan (domingos a las 19 hs. teatro Payró, San Martín 766) y Díptico Kafkiano (sábados a las 22 hs. en teatro del Borde, Chile 630).

viernes, 23 de mayo de 2014

Criticas de "Doña Rosita y el Don Juan" - destacando la actuación de Gabriela Villalonga

ESPECTACULOSALAMOD'S BLOG  por María Inés Senabre

Rodrigo Cárdenas nos propone volver a encontrar un enfoque a los personajes,  Doña Rosita, de la obra de Federico García Lorca esperando su primo, que en este caso es Don Juan, según el enfoque de Moliere.  Este encuentro resuelve y enriquece ambas historias y nos deja la posibilidad de ve hermosas actuaciones. Gabriela Villalonga se luce con lo mejor de su brillo para la comedia y esa solvencia que le permite mil matices en cada gesto. Un gran grupo de actores que da gusto ver.
La puesta con música, con un cantaor en vivo, una bailaora, un guitarrista y algunos coros. Coreografías sencillas pero bien delineadas, mantiene un ritmo natural que mantiene la curiosidad.
La apertura de la historia en la vuelta final también deja interesantes cuestiones para pensar y son fruto de la pluma de Rodrigo Cárdenas.
Muy buena utilización del espacio escénico y una gran puesta para este reestreno muy recomendable y  divertido, que deja nuevas imágenes de estos dos personajes teatrales.
La sensación es de rescribir historias, sin buscarles un nuevo sentido si no tal vez una nueva dirección. Las obras clásicas son visitadas y utilizadas por muchos, pero en “Doña Rosita y el Don Juan”, realmente es una puesta enriquecedora, que habla de verdad de los personajes. Una obra que realmente regala un momento placentero.


LUNA TEATRAL


 Doña Rosita y El Don Juan  Versión libre de  Rodrigo Cárdenas por Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Dos textos paradigmáticos de la dramaturgia de todos, dos clásicos que al reunirse no sólo cruzan poéticas sino siglos de teatro, y que abordan, cada uno a su manera, el tema de la mujer y el amor. Lorca y Molière en una versión libre que los reúne en una puesta que tiene el drama del primero, y el juego, la musicalidad que proponía el segundo en sus comedias. Rosita que el tiempo convierte en Doña, Inés que también portará el mismo título, ambas dejadas libradas a un destino de soledad porque el centro de su deseo, el objeto de su vida, la razón y el ‘deber ser’ que se les impone, está determinado y no debe ser transgredido. Rosita en una espera inútil, Doña Inés, en un renunciamiento tan estéril como la espera de la primera, son mujeres que no eligen su destino sino que éste es el que los demás construyen para ellas, y del que no pueden o no quieren escapar. Del otro lado, el centro de su pasión, Don Juan, el eterno enamorado, o el primo que será desde la distancia quien mantendrá por años la ilusión de un casamiento, finalidad única de la vida de Rosita. En el espacio del teatro Payró y bajo la dirección de Rodrigo Cárdenas, la Compañía Teatral Farolito, presenta una versión libre de las dos piezas y cruza en intenciones y tiempo a dos personajes que a la vez son también íconos de sus épocas. En un escenario que está atravesado verticalmente por flores de madera calada, que le dan una imagen de cielo cálido pero a la vez de estética barroca, los personajes de Lorca y los de Molière establecen un vínculo de amor y desamparo. Con música de cajón en escena para recrear el imaginario andaluz, tierra de cobijo y ahogo para Rosita, se desplazan en coro el resto de las figuras, los tíos complacientes, la criada, las Manolas, las amigas solteronas, y el sirviente de Don Juan (Marcelo Frasca), típico representante de la Comedia del Arte, género que incorporó el dramaturgo francés en muchas de sus obras. La puesta tiene entonces no la gravedad y el dramatismo de la pieza lorquiana, sino un ritmo ligero, y gracioso, que llevan adelante con certeza los personajes de Rosita (Gabriela Villalonga), el ama (Nelly Queirola), en sus apartes, y en los interesantes retruécanos que mantiene con el personaje de la tía. (Antonia de Michelis), las intervenciones del criado, y el resto de los personajes cuando desde el baile dejan correr la pasión de la música andaluza en los pies. La mirada final de la pieza, entonces es el guiño cómplice de una Rosita que nos anuncia una mujer que no se dejará atar por pesadas convenciones. La figura de Lorca (Ramiro Cárdenas) en el escenario, como un personaje narrador nos lleva por los caminos de su biografía literaria, y nos recrea con una mirada fantasmal un imaginario lejano en el tiempo. En el amplio espacio escénico, todos los personajes se desplazan con libertad, entradas y salidas dinámicas que permiten sostener el ritmo interno de la obra. Otro acierto es el cantaor en el centro hacia atrás junto al músico, subrayando el discurso verbal de los numerosos personajes. Aunque, por momentos, se pierden los movimientos y la gestualidad de la bailaora, quizá sea un efecto buscado, los pocos elementos crean un clima casi onírico entre Lorca y Molière. Si bien solo son algunos los altibajos en las actuaciones es necesario destacar a Gabriela Villalonga, Nelly Queirola y Antonia de Michelis que con ductilidad y gracias crean a sus personajes. Un relato barroco, dos centros, dos grandes escritores separados por más de 2 siglos y una puesta en escena que no fusiona a estas dos obras clásicas del teatro universal sino que construye una historia diferente que se materializa a partir de la particular mirada de Rodrigo Cárdenas.